somos como la ciudad amurallada representada por estos muros del castillo

Eres Como Una Ciudad Amurallada

Piensa en una ciudad amurallada. Esos muros están ahí para mantener a la gente adentro, y los muros están ahí para mantener afuera lo que no está adentro. Entonces podemos pensar en eso como una estructura protectora.

Entonces podemos observar cómo es que todavía se puede decir que habitamos una ciudad amurallada. Y exactamente que es lo que eso significa? Pensamos en un cuarto. ¿Cómo es que un cuarto nos permite ver exactamente lo que vemos?

Míralo de esta manera, cuando interactuamos con una computadora, en realidad no interactuamos con la computadora, interactuamos con el mouse y el teclado. Si la computadora falla, entonces usted interactúa con la computadora. Entonces vemos que en realidad no entendemos muy bien la computadora, y realmente no vemos cuán compleja es hasta que deja de funcionar.

La mayoría de las veces interactuamos con el mundo, estamos haciendo cosas con el mundo. Interactuamos con él de tal manera que produzca las consecuencias que queremos. Esto significa en parte, que nuestras percepciones siempre están enmarcadas por lo que queremos.

Esta es la razón por la que podemos decir que el mundo no solo está hecho de objetos. El mundo está hecho de cosas que usamos y cosas que se interponen en nuestro camino. Siempre estamos aplicando un marco así al mundo para simplificarlo lo suficiente como para comprenderlo. En este proceso nos ayuda todo tipo de procesos que realmente no notamos, ya que cuando miramos al mundo pensamos, “están los objetos”, pero están sucediendo miles de cosas antes de que hagas ese juzgamento.

Consideremos un cuarto nuevamente, específicamente un aula. Cuando entramos a una clase, el cuarto nos dice qué hacer. La razón por la que nos dice qué hacer es que todos los asientos están orientados en la misma dirección. Cuando entramos y la gente está sentada, vemos que todas sus caras apuntan al frente. Los rostros de las personas apuntan hacia lo que les interesa.

La clase está configurada para hacerte mirar hacia el frente. La teoría detrás de la aula es que lo que es interesante en el cuarto está sucediendo en el frente. Para que no tenga que pensar qué hacer cuando ingresa a un salón de clases, sólo lo hace.

Ahora considere esto, ¿por qué puede sentarse en una clase con relativa comodidad y escuchar una conferencia? Bueno, por lo general, las personas en el aula han sido seleccionadas con bastante cuidado. Si se trata de un aula universitaria, la universidad ha realizado un análisis basado en sus 12 años de escuela. La universidad ha determinado que el estudiante sabe cómo sentarse y escuchar. Concluyen que, hipotéticamente, el estudiante es lo suficientemente inteligente como para comprender la conferencia y que es muy poco probable que interrumpa los procedimientos con un estallido inesperado de energía o motivación.

Ahora, si alguien rompió una de esas reglas, puede estar seguro de que todos los ojos se moverán directamente a la persona que está causando problemas. Eso tomaría el centro del escenario.

Entonces, si bien todo lo que sucede en un aula, el cuarto también cuenta con el respaldo de millones de procesos diferentes. Por ejemplo, mientras estamos sentados en la clase, no tenemos que preocuparnos si está lloviendo porque hay un techo. Y no tenemos que preocuparnos de si el techo se va a caer porque suponemos que las personas que lo construyeron son competentes. Y la electricidad funciona porque los servicios públicos están a cargo de personas con competencia. Los edificios casi nunca se queman. La electricidad casi nunca fluctúa. Hay mucha gente por ahí, trabajando tan duro como pueden, diligentemente para hacer que esos entornos sean lo suficientemente constantes para que podamos ignorar todas las cosas que estamos ignorando. Entonces, podemos concentrarnos en las pocas cosas a las que asistimos también mientras estamos en esa clase.

Estamos en una ciudad amurallada.

Hay varios muros, y esos muros te protegen de lo que está afuera de tu percepción imediata.

Deja un comentario